martes, 23 de abril de 2013

Capítulo 52.

Emma se levantó de mala gana mientras Elena iba a desayunar. Fue al baño y se lavó la cara para despejarse un poco, acto seguido fue a la cocina y se preparó un café medio dormida. Elena y Nora charlaban animadamente totalmente despiertas ya, a pesar de ser las 6 se la mañana.
-Que cara de muerto que me llevas, anímate que nos vamos de fiesta. -Dijo Elena.
-Calla, que tengo sueño. -Respondió bordemente.
-Ay chica.
-Paz. -Dijo Nora levantando los dos dedos.
Elena no pudo aguantar la risa y escupió el café que tenía en la boca, Emma se atragantó y rió.
-Que tontita es esta cría. -Dio un sorbo de café.
Terminaron y se fueron a vestir después de recoger la cocina, recogieron sus cosas y fueron a la puerta, hicieron un poco el tonto para variar y salieron. Cogieron un taxi al aeropuerto, medio dormidas por el meneo del coche. Bajaron y sacando las cosas del maletero a Nora se le cayó la maleta en el pie.
-¡Me cago en todo! -Gritó cogiéndose el pie.
-Es que eres más torpe hija. -Dijo Elena levantando la maleta de esta.
Echaron a andar con las maletas a facturarlas y después fueron al control de seguridad. Elena siempre se ponía nerviosa en estos casos por si el equipaje de mano no cabía en la caja para medirla.
-Tranquilízate mujer, que cabrá. Además si te quedas fuera te dejamos aquí, no pasa nada. -Rió Emma.
-Que gracia...
Pasaron el control sin problemas y se dirigieron a su terminal que era de las primeras. Se sentaron y esperaron, a los 15 minutos abrieron las puertas y se pusieron en la cola. Nora empezó a retemblarse.
-Los aviones me dan miedo -dijo nerviosa- creo que me quedo aquí.
-No seas boba que no va a pasar nada. -Respondió Emma cogiéndola del brazo y arrastrándola dentro.
Buscaron sus asientos, les tocaba en la fila de en medio así que estaban las tres juntas. Apareció la azafata haciendo los gestos y Emma y Elena se pusieron a criticarla en voz baja. Nora se apretó el cinturón lo más que podía. Mientras el avión se ponía en posición para despegar este se agarró lo más que podía a los posabrazos. El avión se puso a toda velocidad y mientras Emma y Elena tarareaban la canción de "El planeta del tesoro" Nora se aguantó las ganas de gritar. Finalmente despegaron.
-Ay dios mío que mal lo he pasado.

Al cabo de una hora se fueron quedando dormidas una a una. Pero Nora durmió muy poco por los nervios. Como las demás dormían como troncos se perdieron un pequeño aperitivo que repartieron las azafatas. Fue comiendo lentamente mientras pensaba en Danny y que estaría haciendo en ese momento.
-Que tonta eres, son las 8 y media de la mañana -se dijo a sí misma- seguro que está durmiendo.
El hombre que estaba al lado de ella la miró raro al ver que hablaba sola y ella le levantó el pulgar sonriendo. El hombre volvió a bajar la vista hacia su periódico. Al cabo de un rato Elena despertó, empezaba a rugirle la tripa y Nora le dio uno de los paquetes de comida que había cogido para las chicas.
-¿Qué es? -Preguntó.
Aunque con el hambre que tenía poco le importaba.
-Un bocadillo, con un botellín de agua.
-Mmm, al ataque.
Nora la sonrió y se acomodó en el asiento volviendo a quedarse dormida. Elena terminó de comer y como estaban las dos dormidas y no tenía más sueño se puso a ver la película que acababan de poner.

Unas cuatro horas más tarde el avión volaba sobre una ciudad y empezó la maniobra de aterrizaje un poco más tarde. El movimiento despertó a Nora y se dio cuenta de que las demás seguían durmiendo. Las despertó.
-Chicas, que estamos llegando. -Las sacudió suavemente.
Ambas despertaron y esperaron a aterrizar en el aeropuerto de Nueva York. Llegaron y recogieron sus cosas mientras salían y se sentaron en la mesa de una cafetería. Elena y Nora pidieron un café y Emma comió el bocadillo del avión.
-Me encanta esta ciudad, siempre me ha gustado, ¿nos quedamos aquí? -Habló Elena rompiendo el silencio.
-A mí también, podíamos venir alguna vez. -Dijo Nora.
-Pues vamos bien pensando en venir aquí de vacaciones con todo lo que gastaremos en Las Vegas. -Respondió Emma con la boca llena.
-Tú siempre sacándole pegas a todo. -Rió Elena acabándose el café.
-Por supuesto. -Rió también.
Acabaron y se dirigieron a la siguiente terminal, como les costó encontrarla llegaron justo cuando abrían las puertas y entraron al avión. Les esperaba otro vuelo de unas cuatro horas y media. Se les pasó rápido porque se durmieron las tres. Finalmente llegaron al aeropuerto de Las Vegas.
-Cuando lleguemos al hotel a dormir un poco éh -dijo Elena- que luego no aguantamos por la noche.
-Yo igual hago puenting desde la azotea. -Contestó Elena toda seria.
-Pero que broma es esa... -La miró Nora.
-Claro que es broma hombre -rió- menuda torrijas.
Se desabrocharon el cinturón de seguridad, Nora un poco más tarde porque se hizo un lío, cogieron su equipaje de mano y salieron del avión, estaban paradas en medio de la pista así que un autobús esperaba abajo para llevar a los pasajeros al aeropuerto, entraron y se quedaron de pie porque llegaron de los últimos.
-Tengo el culo cuadrado. -Se quejó Elena estirándose.
-¿Qué hora es por cierto? -Preguntó Emma mirando su móvil.
-Las cuatro y media.
Nora abrió mucho los ojos.
-¿Tan pronto?
-Cielo, aquí son unas siete horas menos. -Le dijo Emma dándole unos golpecitos en la cabeza.
Bajaron del autobús y se dirigieron a la cinta para recoger sus maletas. Nora y Elena cogieron las suyas pero Emma tenía mucha gente delante y se tuvo que abrir paso a empujones.
-Lo siento, lo siento -repetía- lo siento.
Al final optó por ponerse a cuatro patas y pasar por debajo de la gente. Las chicas se reían desde atrás. Llegó a la cinta y esperó para recoger su maleta, cuando la tuvo se giró hacia sus amigas que estaban atrás del todo.
-¡Lo conseguí!
Salieron del aeropuerto hacia el parking y cogieron un taxi para ir hacia el hotel.

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