miércoles, 20 de febrero de 2013

Capítulo 41.

Emma al fin llegó a casa, y antes de entrar se seco un poco con la manga de la camisa las lágrimas. Entro en casa y se encontró con toda la casa vacía.
- ¿Hola? - preguntó confusa. Nadie le contestaba.
Empezó a encender todas las luces hasta llegar a la cocina. Se sentó en una silla y sacó un bote de helado. Se quedó ahí hasta que llego Elena.
- ¡Hey! - gritó Elena al verla. - ¿Qué pasa tía?
- Aquí con el helado.
Elena se sentó con ella y empezó a comer también helado.
- Cuéntame, ¿qué te pasa? - preguntó Elena.
- He estado esta tarde con Noah y él me ha dicho de ir en serio y yo le he saltado lo de Jake.
- Tenías que decírselo tía... ¿Cómo se lo ha tomado?
- Se ha marchado.
- Pues vaya. Tienes que aclararte con ellos y hablarlo.
Emma y Elena no paraban de hablar y sin darse cuenta se acabaron la caja de helado. Cuando estaban a punto de meterse a la cama, apareció Nora con los ojos llorosos. Abrió el frigorífico y lo cerró de un golpe.
- ¿Quién se ha comido el helado? - gritó enfadada Nora.
Elena y Emma se miraron y levantaron la mano.
- ¡De puta madre oye!
- ¿Y a ti que coño te pasa? - preguntó Elena.
- Eso, baja esos humitos. - dijo Emma.  - Y trata bien a la nevera.
 - Me voy a la cama. - Nora se despidió de mala gana.
Emma y Elena decidieron tambien irse a la cama. A la noche, las chicas dormían tranquilamente cuando de repente se empezó a escuchar música procedente de la habitación de Nora.
Emma y Elena se levantaron asustadas ya que el volumen era bastante alto y se dieron cuenta de que Nora estaba cantando a todo pulmón.
Las dos entraron a su habitación y Nora estaba sentada en la cama, mirando a la pared y cantando.
- Nora. ¿Qué haces? - preguntó Emma.
No hubo respuesta y ella siguió a lo suyo.
- Vete a la cama anda que no son horas de cantar. - Nora se calló, se levantó y apagó la música. Después se metió en la cama y se quedó dormida.
Elena se acercó y le tapo con el edredón.
- Esta estaba sonámbula. - añadió.
Emma se rió y las dos volvieron a la cama.
A la mañana siguiente se levantaron y fueron a desayunar. Emma habló mientras se preparaba el café.
- Ayer estabas sonámbula.
- ¿Yo? - preguntó Nora.
- Sí. Te despertaste de madrugada con la música a tope y cantando.
- Parecías una loca. - añadió Elena.
- Pues que raro... - Nora le dio un sorbo al café.
- Estabas cantando una canción de Taylor Swift. Por cierto, ¿Qué tal con Danny?
- Ajajajajajajajajajaja. - reía locamente Emma.
Elena y Nora la miraron y pasaron de ella.
Nora no quiso hablar del tema y puso la tele mientras desayunaba, Emma se sentó en el sofá y Elena seguía dándole la chapa a Nora con lo de Danny.
- Nora, cuéntame que pasó.
- Vale. - Nora suspiró. - Ayer me encontré con Tom y me dijo que llamaría a Danny, le iba a llamar pero el vino a casa...
- Vete al grano cariño. - sugirió Emma desde el sofá.
- Me llamó loca. Por comportarme así con lo de Natasha después de haberle dicho que no quería nada serio.
- Es que eres un poquito tonta. - le dijo Elena. - No entiendo porque no le dices lo que sientes, porque te gusta.
- Es que no sé. Osea, me gusta, pero es la primera relación sería por decirlo así y con lo idiota que soy la cago a la primera y no quiero.
- Chicas... - decía Emma desde el sofá.
Elena y Nora seguían a lo suyo.
- ¡CHICAS! - Emma comenzó a bailar emocionada.
- ¿Qué te pasa? - preguntó Elena.
- ¡QUE NOS HA TOCADO EL VIAJE!
- ¿Qué dices Emma? - preguntó Elena.
- ¿El del sorteo? - dijo Nora.
- Sí joder, ¡SÍ! ¿Activaste el número, no?
- Eh...
- ¡Nora, no me jodas!
- Esperad. ¿El papelito verde que había en tu bolso? - dijo Elena.
- Sí.

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