lunes, 21 de enero de 2013

Capítulo 34.

Emma se puso en camino hacia casa de Noah, iba con paso lento para no coincidir con él. Llegó a la casa y llamó a la puerta pero nadie abría. Volvió a tocar pero nada. Se disponía a irse cuando alguien abrió la puerta.
- ¿Eres Bradley? ¿El padre de Noah?
- Sí, ¿y tú quién eres? - estaba ebrio y tenía un vaso en una de las manos.
- Soy amiga de Noah y quería hablar contigo.
- No es buen momento.
- Es importante, es sobre Elena. - cuando nombró a Elena a él le cambio la cara.
- Pasa.
Bradley se sentó en un sillón y al lado tenía una mesa con una botella de ron medio vacía. Emma se sentó en el sofá de enfrente.
Emma observaba la sala y le observaba a él y su manera de beber.
- ¿Conoces a mi amiga Elena? - dijo Emma.
- Sí. Estuvo ayer aquí con Noah y fueron al hospital. - Bradley se tapó la boca.
- ¿Fueron al hospital?
- No. - volvió a beber.
- ¿A qué fueron al hospital? ¿A hacerse unos análisis?
Bradley no dijo nada, se limito a sonreír y bajo la mirada.
- Señor... Noah y Elena lo están pasando mal. Dime si son hermanos.
- No sé de que me hablas.
- Mire, su madre se atragantó al ver a Noah, la foto que tenía en su cartera es igual a una que tiene usted, y cuando he nombrado a Elena su cara ha cambiado por completo. No sé, pero son demasiadas coincidencias.
- Cambié el bote de sangre de Elena y puse otro. - Bradley bajó la mirada y una lágrima le caía por la mejilla.
- Entonces... ¿Elena y Noah son hermanos?
Bradley asintió con la cabeza y se bebió lo que quedaba del vaso de un trago.
- Dios mio... ¿¡Cómo es posible!? Bueno ya sé, pero... madre mia.
- Quiero decírselo yo a Noah si no te importa.
- Sí claro. No diré nada. Y creo que debería de dejar de beber. Noah llegará enseguida. - Emma sonrió.
Emma volvió a casa y se encontraba Elena en la cocina preparándose la merienda.
- Hey tía, ¿dónde estabas? - preguntó Elena.
- En la biblioteca. - sonreía Emma.

Nora estaba en la cafetería hablando con Noah pero llegó Danny y Noah les dejó solos.
- ¡Hola! - sonrío Nora.
- Hola, ¿qué tal el día? - pregunto Danny.
- Aburrido, poca gente.
En ese momento, Matt entró por la puerta y Nora le saludó con la mano.
- ¿Qué tal duendecilla? - saludó Matt.
- Bien. La tarde es aburrida, no hay mucha gente. ¿Qué haces por aquí?
- Venía a por un café. Voy a ir a la biblioteca a por un libro para clase de español.
- ¿Qué libro necesitas? Igual lo tenemos nosotras.
- Algo de El Quijote.
- ¿El Quijote? Típico. - Nora empezó a reírse. - Sí que lo tengo, pero es una adaptación, pero te lo dejo. Salgo en una hora, ¿me esperas?
Matt asintió y Danny seguía en la barra mirándoles. Danny se despidió de Nora dándole un beso en la mejilla y se marchó.
Cuando se acabó el turno de Nora, Matt y ella fueron a casa a por el libro; Emma y Elena estaban haciendo la cena.
Nora le dejo el libro y Matt se marchó.

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