Se oyó el ruido del cerrojo al abrirse y él abrió la puerta, se encontró a Nora sentada junto a la bañera con la cabeza entre las rodillas, se acercó y se sentó junto a ella. Le apartó suavemente los brazos, le quitó las lágrimas y le apartó el pelo de la cara. Puso sus manos a ambos lados de la cara de ella y la miró.
-¿Se puede saber qué te pasa? -preguntó preocupado.
Nora bajó la mirada.
-Nada...
-Cuéntamelo, porque esto no es nada precisamente..
-Ya te he contado bastante cuando estabas escuchando en el pasillo, inconscientemente claro.
-La mayoría eran incoherencias -río sin ganas- Y no entendí la mayor parte.
Ella le miró, respiró hondo y habló.
-Mira, ya no puedo seguir negando esto. Hace mucho tiempo que me gustas -volvió a bajar la mirada- Bueno, gustarme no, estoy enamorada de ti. Y todo este tiempo no te lo he dicho por miedo a meter la pata y perderte -le miró- el otro día en el pub... No sabes lo mal que me sentí por dentro, pero sé disimularlo bien -Danny hizo ademán de hablar pero ella le puso un dedo en sus labios- En ese momento me pudo la rabia y la tristeza y por eso te dije lo que te dije -respiró hondo- Danny, te quiero.
Este se quedó mirándola con los ojos muy abiertos, luego se relajó.
-Cuanto tiempo he estado esperando a que me dijeras eso -sonrió y Nora rió con él.
Danny se acercó a ella y la besó. Sus labios se sincronizaron a la perfección, Nora puso las manos en la espalda de él por debajo de la camiseta. Danny levantó un momento el brazo para apoyarlo en la pared y sin querer encendió el grifo de la ducha, mojándolos a los dos. Nora gritó y se empezó a reír, él río también.
Emma y Elena entraron en casa riéndose por chorradas de las suyas y Nora apareció por detrás secándose la cara con una toalla. Elena y Emma se miraron.
-Bueno, yo me voy a ir -dijo Danny apareciendo- nos vemos mañana -le susurró al oído a Nora y después le dio un beso en los labios.
Cuando se marchó, las dos se abalanzaron sobre Nora y le preguntaron por lo que había pasado en su ausencia.
-Ya nos estás dando detalles pillina -Le dijo Emma a la vez que la llevaba a la cocina para sentarse.
Nora sonrió como una tonta y empezó a contarles todo lo sucedido. Se pasaron un buen rato en la cocina hablando hasta que decidieron irse a la cama, se les había hecho tarde.
A la mañana siguiente, viernes, fueron de nuevo a clase, a la hora de comer las chicas se reunieron en le entrada de la universidad. Estaban a punto de irse a comer cuando Emma distinguió a Danny entre la gente, mientras se acercaba, esta no dijo nada y entretuvo a las chicas en la entrada para no desvelarle a Nora la sorpresa.
-¿Qué haces aquí? -preguntó Nora con una sonrisa cuando estuvo junto a ella.
Él le sonrió y a la vez hizo un gesto como intentando situarlas donde se encontraba Natasha.
-¿Es Natasha no? -preguntó señalando disimuladamente.
-Si -contestó Nora en tono amargo.
-Pues nosotras os dejamos a solas -interrumpió Emma mientras se llevaba a Elena a rastras.
Nora se quedó mirando a Danny vergonzosamente mientras él saludaba a Natasha a lo lejos.
-Puedes irte con ella si quieres -vaciló Nora.
-Que va, he venido a verte solo a ti -sonrió.
-Pues no lo parece -puso los ojos en blanco.
Entonces Danny aprovechando que Natasha estaba mirando, besó a Nora apasionadamente, a la cual el beso le pilló desprevenida y jadeó un poco por falta de aire. Fue un beso largo en el que ambos al separarse sonrieron tontamente.
-Bueno, ¿te vienes a comer conmigo?
-Tengo clase después, no puedo entretenerme mucho.
-No creo que te importe llegar tarde a su clase -volvió a señalar a la profesora, la cual se disponía a irse.
Nora no se lo pensó dos veces y se fue con él. Se sentaron en una mesa con la comida. Él no dejaba de mirarla y esta se sonrojaba y miraba su plato.
-¿No comes? -dijo para romper el hielo.
-Sí, sí -respondió bruscamente, pues estaba embobado mirándola y se llevó una patata frita a la boca.
Emma y Elena fueron a un sitio distinto para comer, queriendo dejar a Nora y Danny un poco de intimidad. Así que fueron a un restaurante situado en una calle paralela del que iban siempre. Entraron, se sentaron y pidieron. El camarero que las atendió era bastante guapo y ellas se quedaron un poco embobadas. Al terminar de comer pidieron la cuenta y vino el mismo camarero. Se despidió de ellas con una sonrisa. Volvieron a la universidad esperando a Nora en la puerta. Cuando llegó entraron, tenían clase con Natasha. Elena miró a Nora.
-¿Qué te pasa? No paras quieta.
-No sé, estoy nerviosa.
-¿Por esa zorra que tenemos por profesora? Si es una mingafrias -intervino Emma.
Elena se rió ante el insulto que usó su amiga.
-Si te dice algo saltamos nosotras, tranquila.
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